El corazón histórico de la ciudad roja: souks, palacios, mezquitas y la legendaria plaza Djemaa el-Fna.
La plaza Djemaa el-Fna es el eje de la vida marrakechí y uno de los espacios públicos más fascinantes del planeta. Declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, la plaza cambia completamente de carácter entre el día y la noche. De mañana, vendedores de zumo de naranja, encantadores de serpientes y dentistas ambulantes se instalan en ella. Al caer el sol, cientos de puestos de comida se iluminan y el olor a especias, carne a la brasa y té con menta lo inunda todo.
Alrededor de la plaza se despliega un laberinto de callejuelas que forman el souk o mercado tradicional. Cada sector se especializa en un gremio: los tintoreros, los zapateros, los herreros, los tejedores de alfombras. Perderse por los souks es una experiencia que pocos olvidan.
La medina de Marrakech conserva varios palacios de gran valor arquitectónico e histórico. El Palacio Bahia es el más visitado: construido a finales del siglo XIX por un visir que quería crear el palacio más bello de su tiempo, su nombre significa «brillante» en árabe. Sus patios interiores, galerías con arcos de estuco y jardines de naranjos y jazmines son una muestra excepcional de la arquitectura palatina marroquí.
El Palacio El Badi, en cambio, es hoy una grandiosa ruina. Construido en el siglo XVI por el sultán Ahmed al-Mansur con materiales traídos de todo el mundo, fue posteriormente saqueado y demolido. Hoy sus muros de adobe y sus enormes albercas son el escenario de un festival de folclore anual.
La medina de Marrakech es un laberinto que puede desorientar incluso a los visitantes más experimentados. Llevar un mapa descargado sin conexión o usar la aplicación de navegación con datos móviles es muy recomendable. Los principales monumentos están bien señalizados desde la plaza central.
Si alguien se ofrece a guiarte de manera espontánea, ten en cuenta que probablemente esperará una propina o te llevará a una tienda donde tendrá comisión. Los guías oficiales del Ministerio de Turismo llevan una placa identificativa; contratarlos directamente es la opción más segura y enriquecedora.
La medina de Marrakech fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985. Es uno de los centros históricos mejor conservados del mundo árabe y una visita obligada para entender la cultura y la historia del Magreb.
Uno de los espectáculos más fascinantes de la medina son las tenerías o curtidurías, donde el cuero se tiñe de forma artesanal siguiendo métodos ancestrales. Desde las terrazas de las tiendas de cuero que las rodean se puede observar el proceso completo: el remojo en cal, el curtido en cáscaras de granada y la tinción en grandes cubetas de colores vivos.
Las principales tenerías de Marrakech se encuentran en el barrio de los artesanos, cerca de la Medersa Ben Youssef. La visita es gratuita si se accede desde una tienda, aunque los comerciantes esperarán que al menos eches un vistazo a sus productos. Llevar un ramito de menta ayuda a sobrellevar el fuerte olor del proceso de curtido.
Esta antigua escuela coránica del siglo XIV es uno de los edificios más bellos de Marrakech. Su patio central, con una gran alberca rodeada de galerías de mármol blanco y azulejos de cerámica, es considerado uno de los mejores ejemplos de la arquitectura andalusí en el Magreb. En su momento de mayor actividad, la medersa albergaba a más de ochocientos estudiantes procedentes de todo el mundo islámico.
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